Construcción de Ciudadanía e Integridad:
El Control Social frente a los Perfiles de Riesgo
La construcción de
ciudadanía es un componente esencial para el control social y la transparencia
institucional. Sin embargo, la
persistencia de perfiles corruptibles en los cambios de autoridad obstaculiza
este imperativo moral del Estado. Estos actores aprovechan
que muchos procesos de participación son meramente simbólicos y carecen de
mecanismos reales. Así, la falta de
integridad se infiltra donde la intervención ciudadana significativa es todavía
una tarea pendiente.
El perfil del "facilitador" de corrupción
prospera ante el desprecio de los derechos humanos y la negligencia
gubernamental. Estos individuos operan
en sistemas donde la participación no se entiende como un derecho sustantivo,
sino como un trámite. Al no existir una
ciudadanía activa y militante, estos perfiles logran manipular la
administración pública sin mayor resistencia. La ausencia de una fiscalización social robusta
facilita que estos mandos medios perpetúen prácticas de opacidad administrativa.
La investigación revela que la escasa confianza en las
decisiones de las autoridades evidencia una brecha crítica. Esta desconexión es el
escenario ideal para que el "oportunista" priorice lealtades
personales sobre el bienestar común. Cuando la información
sobre la toma de decisiones no es confiable, se anula la capacidad ciudadana de
denuncia. En este vacío de
transparencia, los perfiles con baja integridad logran normalizar la corrupción
en la realidad social.
El predominio de prácticas paternalistas y populistas
actúa como un instrumento de alienación para los ciudadanos. Estas dinámicas
nulifican el rol proactivo de la población, favoreciendo la elección de
funcionarios sumisos y manipulables. Al no fomentarse una
ciudadanía crítica, las instituciones educativas y estatales quedan vulnerables
a intereses particulares. La falta, insuficiencia o nula integridad se convierte en un síntoma de una democracia
participativa aún no consolidada.
Para revertir esta situación, es urgente rediseñar las
políticas de participación hacia procesos de codecisión real. Solo una ciudadanía
empoderada puede garantizar la rendición de cuentas y frenar a los agentes de
riesgo. La educación cívica y
técnica es necesaria para que el ciudadano intervenga con criterio en los
asuntos públicos. Finalmente, la
integridad institucional depende de transformar las estructuras mentales hacia
una corresponsabilidad y acción colectiva.
Este resumen se encuentra
en el Libro; Construyendo Sociedad: La Participación Ciudadanía una tarea
pendiente en la planificación para el desarrollo.
https://repositorio.cidecuador.org/bitstream/123456789/3202/3/ISBN%20Y%20DOI_%20Libro%20Gestion%20Social.pdf.
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