sábado, 3 de enero de 2026

Construcción de Ciudadanía e Integridad: El Control Social frente a los Perfiles de Riesgo

 Construcción de Ciudadanía e Integridad: El Control Social frente a los Perfiles de Riesgo

La construcción de ciudadanía es un componente esencial para el control social y la transparencia institucional. Sin embargo, la persistencia de perfiles corruptibles en los cambios de autoridad obstaculiza este imperativo moral del Estado. Estos actores aprovechan que muchos procesos de participación son meramente simbólicos y carecen de mecanismos reales. Así, la falta de integridad se infiltra donde la intervención ciudadana significativa es todavía una tarea pendiente.

El perfil del "facilitador" de corrupción prospera ante el desprecio de los derechos humanos y la negligencia gubernamental. Estos individuos operan en sistemas donde la participación no se entiende como un derecho sustantivo, sino como un trámite. Al no existir una ciudadanía activa y militante, estos perfiles logran manipular la administración pública sin mayor resistencia. La ausencia de una fiscalización social robusta facilita que estos mandos medios perpetúen prácticas de opacidad administrativa.

La investigación revela que la escasa confianza en las decisiones de las autoridades evidencia una brecha crítica. Esta desconexión es el escenario ideal para que el "oportunista" priorice lealtades personales sobre el bienestar común. Cuando la información sobre la toma de decisiones no es confiable, se anula la capacidad ciudadana de denuncia. En este vacío de transparencia, los perfiles con baja integridad logran normalizar la corrupción en la realidad social.

El predominio de prácticas paternalistas y populistas actúa como un instrumento de alienación para los ciudadanos. Estas dinámicas nulifican el rol proactivo de la población, favoreciendo la elección de funcionarios sumisos y manipulables. Al no fomentarse una ciudadanía crítica, las instituciones educativas y estatales quedan vulnerables a intereses particulares. La falta, insuficiencia o nula integridad se convierte en un síntoma de una democracia participativa aún no consolidada.

Para revertir esta situación, es urgente rediseñar las políticas de participación hacia procesos de codecisión real. Solo una ciudadanía empoderada puede garantizar la rendición de cuentas y frenar a los agentes de riesgo. La educación cívica y técnica es necesaria para que el ciudadano intervenga con criterio en los asuntos públicos. Finalmente, la integridad institucional depende de transformar las estructuras mentales hacia una corresponsabilidad y acción colectiva.

Este resumen se encuentra en el Libro; Construyendo Sociedad: La Participación Ciudadanía una tarea pendiente en la planificación para el desarrollo.

https://repositorio.cidecuador.org/bitstream/123456789/3202/3/ISBN%20Y%20DOI_%20Libro%20Gestion%20Social.pdf.

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