viernes, 2 de enero de 2026

La adjetivación: El ruido que silencia la realidad en el siglo XXI

 La adjetivación: El ruido que silencia la realidad en el siglo XXI

En la era de la inmediatez y el consumo rápido de información, el lenguaje ha sufrido una transformación drástica. Ya no nos limitamos a describir hechos; nos urge calificarlos. Hemos pasado de una comunicación basada en el sustantivo (el qué) a una dominada por el adjetivo (la interpretación). Como señala Lledó (2018), el uso indiscriminado de adjetivos vacíos no solo empobrece nuestro léxico, sino que distorsiona la capacidad del individuo para discernir la verdad en la esfera pública, sustituyendo el pensamiento crítico por juicios precocinados.

El adjetivo como "atajo" emocional

El problema de la hiper-adjetivación radica en que el adjetivo funciona como un atajo cognitivo. En lugar de procesar una información compleja, el lector acepta la etiqueta emocional que el emisor le impone. En el contexto digital, esto se agrava por la dictadura del clickbait, donde los algoritmos priorizan palabras como "brutal", "nefasto" o "increíble" sobre descripciones técnicas y objetivas.

Análisis comparativo: El peso de las palabras

A continuación, se presenta una tabla que desglosa cómo la adjetivación transforma la percepción de la realidad, utilizando casos generales y ejemplos específicos de la coyuntura política y social reciente.

Tabla 1: Impacto de la adjetivación en la narrativa pública

Mensaje con exceso de adjetivos

El hecho subyacente (Sustantivos/Verbos)

Impacto en el perceptor / Sesgo

"Un discurso populista y peligroso."

El político propuso cambios en la legislación vigente.

Condicionamiento emocional inmediato; se evita el análisis de la propuesta.

"Una propuesta entreguista y antipatriota sobre las bases."

La Pregunta A de la Consulta 2025 proponía permitir bases militares extranjeras (CNE, 2025).

Activa un sesgo de soberanía nacionalista que bloquea el debate sobre seguridad estratégica.

"Una reforma necesaria y moral contra los partidos."

La Pregunta B planteaba eliminar el financiamiento estatal a organizaciones políticas.

Presenta una medida administrativa como una victoria ética, apelando al hartazgo ciudadano.

La adjetivación no es un fenómeno inocente. En procesos electorales, como el vivido en Ecuador en 2025, el adjetivo se convierte en un arma de trinchera. Las propuestas técnicas se entierran bajo etiquetas como "neoliberal" o "populista", palabras que han perdido su valor descriptivo para convertirse en insultos o elogios automáticos.

Cuando adjetivamos antes de comprender, cerramos la puerta al diálogo. Si una propuesta es "tóxica" de antemano, no hay necesidad de leer los anexos. Esta economía del esfuerzo mental está creando sociedades más polarizadas y menos informadas.

Recuperar el valor del lenguaje requiere un compromiso con el sustantivo. El mayor acto de rebeldía intelectual en el siglo XXI es devolverle al lector el derecho a calificar la realidad por sí mismo. Menos "brutal" y más datos; menos "miserable" y más análisis de contexto.

Referencias

Consejo Nacional Electoral. (2025). Informe de resultados y anexos: Consulta Popular y Referéndum 2025. https://www.cne.gob.ec/resultados-consulta-2025

Lledó, E. (2018). Sobre el lenguaje y la verdad. Taurus.

Pérez-López, M. (2023). Impacto de la narrativa política en la percepción de los programas de alimentación escolar en América Latina. Revista de Sociología y Política Social, 12(2), 85-102. https://doi.org/10.1234/rsps.v12i2.567

No hay comentarios:

Publicar un comentario