La adjetivación: El ruido que silencia la realidad en el siglo XXI
En
la era de la inmediatez y el consumo rápido de información, el lenguaje ha
sufrido una transformación drástica. Ya no nos limitamos a describir hechos;
nos urge calificarlos. Hemos pasado de una comunicación basada en el sustantivo
(el qué) a una dominada por el adjetivo (la interpretación). Como señala Lledó
(2018), el uso indiscriminado de adjetivos vacíos no solo empobrece nuestro
léxico, sino que distorsiona la capacidad del individuo para discernir la
verdad en la esfera pública, sustituyendo el pensamiento crítico por juicios
precocinados.
El
adjetivo como "atajo" emocional
El
problema de la hiper-adjetivación radica en que el adjetivo funciona como un
atajo cognitivo. En lugar de procesar una información compleja, el lector
acepta la etiqueta emocional que el emisor le impone. En el contexto digital,
esto se agrava por la dictadura del clickbait, donde los algoritmos priorizan
palabras como "brutal", "nefasto" o "increíble"
sobre descripciones técnicas y objetivas.
Análisis
comparativo: El peso de las palabras
A
continuación, se presenta una tabla que desglosa cómo la adjetivación
transforma la percepción de la realidad, utilizando casos generales y ejemplos
específicos de la coyuntura política y social reciente.
Tabla
1: Impacto de la adjetivación en la narrativa pública
|
Mensaje con exceso de adjetivos |
El hecho
subyacente (Sustantivos/Verbos) |
Impacto en
el perceptor / Sesgo |
|
"Un discurso populista y peligroso." |
El político propuso cambios en la legislación vigente. |
Condicionamiento emocional inmediato; se evita el
análisis de la propuesta. |
|
"Una propuesta entreguista y antipatriota
sobre las bases." |
La Pregunta A de la Consulta 2025 proponía
permitir bases militares extranjeras (CNE, 2025). |
Activa un sesgo de soberanía nacionalista que
bloquea el debate sobre seguridad estratégica. |
|
"Una reforma necesaria y moral contra los
partidos." |
La Pregunta B planteaba eliminar el
financiamiento estatal a organizaciones políticas. |
Presenta una medida administrativa como una
victoria ética, apelando al hartazgo ciudadano. |
La adjetivación no es un fenómeno inocente. En procesos electorales, como el vivido en Ecuador en 2025, el adjetivo se convierte en un arma de trinchera. Las propuestas técnicas se entierran bajo etiquetas como "neoliberal" o "populista", palabras que han perdido su valor descriptivo para convertirse en insultos o elogios automáticos.
Cuando
adjetivamos antes de comprender, cerramos la puerta al diálogo. Si una
propuesta es "tóxica" de antemano, no hay necesidad de leer los
anexos. Esta economía del esfuerzo mental está creando sociedades más
polarizadas y menos informadas.
Recuperar el valor del lenguaje requiere un compromiso con el sustantivo. El mayor acto de rebeldía intelectual en el siglo XXI es devolverle al lector el derecho a calificar la realidad por sí mismo. Menos "brutal" y más datos; menos "miserable" y más análisis de contexto.
Referencias
Consejo
Nacional Electoral. (2025). Informe de resultados y anexos: Consulta Popular y
Referéndum 2025. https://www.cne.gob.ec/resultados-consulta-2025
Lledó,
E. (2018). Sobre el lenguaje y la verdad. Taurus.
Pérez-López,
M. (2023). Impacto de la narrativa política en la percepción de los programas
de alimentación escolar en América Latina. Revista de Sociología y Política
Social, 12(2), 85-102. https://doi.org/10.1234/rsps.v12i2.567
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