La analogía de la rémora permite diagnosticar una patología profunda en la academia contemporánea: la pérdida de la función crítica en favor de la funcionalidad sistémica.
Una educación que actúa como rémora está condenada a la irrelevancia
intelectual. Si el tiburón (el modelo de sociedad actual) cambia de dirección o
colapsa, la rémora, al no poseer una capacidad propia de navegación (criterio
ético y epistemológico autónomo), perece junto con el sistema al que se
adhirió.
En este contexto, se debe recuperar la verdadera labor de la
ciencia, la investigación y la educación, que no es pegarse a la estela del poder, sino
explorar las profundidades del océano social, incluso cuando esto signifique
nadar en dirección opuesta a las corrientes dominantes.
Esta metáfora es un llamado urgente a la decolonización del
saber y a la recuperación de las instituciones de educación superior, (las universidades), como un espacio de pensamiento
soberano, capaz de desprenderse de las estructuras de poder cuando estas
traicionan la ética humana.
Esta analogía de la rémora se alinea con el enfoque del
proyecto de investigación; la participación ciudadana y el desarrollo local,
analizando cómo ciertas instituciones o actores se pegan a los procesos de
gestión pública solo para mantener beneficios sin una participación democrática
real.